La huerta, un refugio de encuentros

General 19 de diciembre de 2019 Por INTA
Técnicos de la Agencia Avellaneda del INTA AMBA articulan acciones junto al Programa Prohuerta (Ministerio de Desarrollo Social de la Nación / INTA)
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Febo asoma… Ese amarillo ya fuerte del verano abraza a los alimentos que nacidos en la huerta serán alimento sano y motivo de orgullo. Así cada día no es uno más, es una nueva jornada para ser más fuertes y llenarse de energías. Es con esta idea que técnicos de la Agencia Avellaneda del INTA AMBA acompañan y articulan junto al programa Prohuerta (Ministerio de Desarrollo Social / INTA) a jóvenes en situación de calle quienes realizan su huerta en el Barrio Rivadavia I, Bajo Flores, Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) en un centro de día dependiente del Hospital Piñeiro.

“El lugar invita al encuentro, a compartir; es un espacio distinto al de la calle o el encierro”, explica Camila Mantiñán, técnica del Programa Prohuerta (Ministerio de Desarrollo Social / INTA) de la Agencia Avellaneda del INTA AMBA.

El centro de día dependiente del Hospital Piñeiro trabaja con distintos especialistas y es ahí donde la tarea de la huerta acompaña como un espacio terapéutico orientado a quienes viven en situación de calle y/o consumo problemático.

La labor para lograr que esa porción de suelo sea una huerta fuente de alimentos sanos tuvo sus peripecias: “Era todo tierra dada vuelta, con escombros. Tuvimos que empezar a limpiar e hicimos la huerta de a poquito. Hasta que comenzaron a salir los primeros frutos”, contó uno de los participantes que lleva adelante la huerta.

Tesoros

Por eso ellos lucen orgullosos con la sonrisa del huertero que, con paciencia, espera, agua, abono justo y tierra labrada, le sacan provecho al sacrificio diario. Saben que esos frutos apetitosos son el premio al esfuerzo que se hace presente en un fruto rico, sano, nutritivo.  Cuentan con la mano de los técnicos, la vida y la experiencia de quiénes sabe alcanzar en la huerta tesoros mayúsculos.

“Nosotros los acompañamos brindando las bases para la organización de una huerta urbana donde se destaca la importancia de sembrar los propios alimentos como una rutina saludable, y por sobre todo como dispositivo para generar una rutina de trabajo y de procesos a una escala espacial y temporal a largo plazo”, agrega Mantiñán.

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