Tomate para consumo en fresco: genética + manejo

General 24 de febrero de 2020 Por INTA
Son las claves según Roberto Pacheco, principal referente en ese cultivo que desarrolla su actividad en INTA Bella Vista.
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En el primer número de nuestro boletín, abordamos al cultivo de tomate con destino industrial, cuya genética y prácticas culturales se adaptan a esta necesidad. En este séptimo número trabajaremos el cultivo cuando fue producido para llegar a nuestra mesa. Para ello, Pacheco apunta en esta nota en la que responde de manera directa y puntual sobre el ABC del cultivo: “Buena genética y buenas técnicas de manejo de cultivo. Elegir bien la época de plantación, realizar un buen tutorado, proteger al cultivo de las inclemencias climáticas (heladas sobre todo), y una buena nutrición (balanceada y en cantidades optimas)”.

Según el especialista, las principales limitantes del cultivo dependen de la zona de producción, y en ese sentido marca: las relativas al clima (por las altas y bajas temperaturas), las geográficas (cercanía a los mercados), y las bióticas (plagas y enfermedades del cultivo). Sin embargo, señala una que según él se sumó en los últimos años la económica. “El costo de los insumos (semilla, fertilizantes, plásticos) ha ido en aumento debido a la inflación, cotización del dólar, etc., pero los precios de venta se han mantenido, lo que resulta en una relación costo/beneficio negativa para el productor”, explica.

A la hora de definir el mapa del cultivo en el país, marca cinco zonas definidas. En el norte las producciones primicia invernales, Corrientes se caracteriza por cultivo protegido y Salta-Jujuy con tomate a campo y algo de cultivo bajo invernadero. Luego la producción estival con el cultivo protegido de La Plata, Mar del Plata, y el tomate perita de Cuyo.

El INTA trabaja en el cultivo desde hace mucho tiempo, y en ese sentido sus logros y fortalezas en relación al cultivo son las técnicas evaluadas: densidad optima de plantación, conducción de tomate indeterminado, uso de injerto para control de plagas y enfermedades del suelo, y señala a los laboratorios de fitopatología de las unidades de Bella Vista y Yuto como pilar importante para detección de enfermedades de tomate.

En una mirada prospectiva con el cultivo, a partir de sus necesidades actuales y lo que se vislumbra, se plantean cuatro desafíos para seguir trabajando: mayor productividad e inocuidad del producto cosechado (BPA), ampliación del período de oferta, mejora de la tecnología postcosecha y agregado de valor y mejora de la imagen e identidad del producto.

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