Manejo en aves de piso en condiciones de altas temperaturas ambientales

General 28 de febrero de 2020 Por INTA
El veterinario Pablo Barbano del INTA Luján brinda recomendaciones ya que a más de 36°C disminuyen un 5 por ciento la postura diaria por bajo consumo y cae la calidad del huevo.
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A diferencia de la mayoría de los mamíferos, las aves no tienen glándulas sudoríparas, por lo cual no tienen la posibilidad de disipar los excesos de temperaturas mediante la sudoración”, afirma el veterinario Pablo Barbano del INTA Luján quien brinda recomendaciones para el manejo en aves de piso en condiciones de altas temperaturas ambientales.

Se puede definir a las aves como vertebrados de sangre caliente, homeotermos, es decir que mediante su Sistema Nervioso Central (SNC) tienen la capacidad de mantener la temperatura corporal interna (la temperatura dela sangre) estable independientemente de las condiciones reinantes en el medio externo. Sin embargo, estos mecanismos homeostáticos sólo se manifiestan eficientes entre ciertos límites de temperatura ambiente.

Barbano explica que “al momento del nacimiento el pollito BB no tiene aún su sistema termorregulador, por lo que es vital en su desarrollo fuera del huevo que cuente con una fuente de calor que le brinde la temperatura necesaria para poder vivir”.

En estados naturales la hembra progenitora es la que les provee esta fuente de calor cuando expande sus alas para darle cobijo entre sus patas, por radiación / contacto les confiere dicha temperatura. Durante la crianza, donde no se cuenta con aves nodrizas, se requiere una fuente externa que puede ser una campana o madre dotada con fuente de energía eléctrica para el caso de lámpara infrarrojas, o bien mediante combustión de gas generar las calorías requeridas que el animal necesita. Se sabe que durante la primera semana de vida la temperatura ambiente en la unidad de cría no debe ser menor a los 32°C - 34°C, indica el veterinario del INTA Luján.

En este caso, agrega, la mayor aptitud productiva de las aves se da cuando los animales se encuentran en un ambiente termo neutro: esto significa que el organismo no debe realizar gastos de energía corporal para mantener estable la temperatura central.

Se define como zona de neutralidad térmica aquellos límites de temperatura ambiente entre los cuales la gallina lleva a cabo pequeñísimos cambios en la producción calórica. Es también llamada zona de confort térmico. Para las aves adultas dicho rango descripto se encuentra entre 12°C y 24°C, el rango confort es de 10°C a 30°C pero varía según la edad y estadio fisiológico. Un factor a contemplar es que a medida que las aves tienen mayor edad, toleran menos el límite superior mencionado.

Es sabido que, con altas temperaturas, disminuye el consumo voluntario de alimento, por lo que se produce una caída en la conversión alimenticia y la producción de huevos en etapa de postura. Temperaturas externas mayores a 36°C disminuyen un 5 por ciento la postura diaria por bajo consumo, a la vez que cae también la calidad del huevo, al ser de cáscara más fina / quebradiza, y el peso del mismo.

Termorregulación

Pablo Barbano explica que los mecanismos fisiológicos de las aves para el control de la temperatura son: radiación, conducción, convección y evaporación de agua del tracto respiratorio.

Radiación: en la radiación el calor se escapa a través de la superficie de la piel y se escapa por el aire hacia otro objeto, siempre y cuando la temperatura de la superficie del ave sea mayor que la del aire adyacente.
Conducción: en la conducción el calor pasa directamente a otros objetos con los cuales el ave está en contacto con al aire.
Convección: cuando el aire se calienta al contacto con la gallina, se expande y asciende, arrastrando calorías.
Hasta los 35 °C con estas tres herramientas se controla la temperatura por parte de las aves.

Evaporación del agua del tracto respiratorio: a medida que la temperatura ambiente se va acercando a la temperatura del ave los tres mecanismos citados se muestran ineficaces para regular la temperatura corporal por lo que entra en marcha este cuarto mecanismo. La temperatura elevada provoca en el ave un aumento de la tasa respiratoria para aumentar el enfriamiento por evaporación. JADEO: Actitud definida. El ave extiende las alas en posición semi flexionada, estira el cuello y respira con la boca abierta aumentando los movimientos respiratorios considerablemente, aumentando el consumo de agua, al momento que disminuyen la actividad física.
Así el veterinario remarca que las aves en estado de libertad que propone el marco de crianza Agroecológico, permite que el animal busque lugares frescos, realice baños de tierra para controlar también los excesos de temperaturas.

Mediante estos mecanismos se disipa el calor corporal, ya que si no aumentaría la temperatura corporal profunda. La gallina produce calor constantemente mediante los procesos metabólicos y la actividad física. La pérdida de calor debe ser igual a la producida ya que de lo contrario la temperatura corporal profunda aumentaría.

Estrategias

Al momento de planificar la ubicación del galpón se debe poner especial atención en la orientación del frente del mismo. Para Buenos Aires la orientación adecuada en galpones de una sola caída es la de ubicar el frente más alto al Norte. Mediante este planteo tenemos luz solar todo el día en el mismo, evitando las incidencias de los rayos solares durante el mediodía, que es el momento de máxima radiación solar.

Barbano indica que se debe tener al menos los laterales y el frente con zócalos de 50 cm cerrados (ciegos), y luego hasta la altura del lintel con alambrado romboidal / hexagonal abierto y con cortinas de plastillera. El manejo del cortinado es vital para controlar la ventilación y la humedad relativa ambiente interna del emplazamiento.

“En el piquete de pastoreo, rodeando el galpón, se aconseja plantar una arboleda de especies con hojas caducas de crecimiento rápido, como ser fresno, sauce, paraíso o mora. Con esta particularidad se brinda buena sombra en verano y buena penetración de radiación solar en invierno”, dice el veterinario y suma que otra estrategia para el control interno es la de ubicar media sombra 30 cm sobre el techo del lado externo para evitar el calentamiento por radiaciones extremas sobre la chapa.

Además, una forma válida es también la de regar el techo en momentos de altas temperaturas para disipar el calor. En zonas de mucho calor se emplean colchones de pasto / cañas tipo empalizado sobre el techo con la misma finalidad.

Manejo del agua y alimentación en ápocas estivales

Según el profesional, el consumo de alimento genera en el organismo incremento calórico por el metabolismo. Es aconsejable proveer la mitad de la ración en horas tempranas en la mañana, y una parte al atardecer, para favorecer el consumo.

Las raciones de verano pueden contener hasta un 5 – 7 porciento de grasas y aceites para evitar el aumento en la emisión de energía durante el metabolismo proceso que se da particularmente en la digestión de hidratos de carbono (Dietas frías).

Por su parte, la temperatura del agua juega un rol protagónico a la hora del consumo. El aumento de su temperatura por encima de los 20°C, promueve una disminución de la aceptabilidad de la misma. Como se mencionó, esta es una de las maneras que tiene el ave en termo regular la temperatura central. Las aves son muy sensibles a los cambios en su temperatura.

Es así el técnico del INTA Luján sugiere tener los bebederos en lugares frescos, recubrir las cañerías con aislante para evitar el sobrecalentamiento. Cambiarla varias veces al día, de no contar con implementos automáticos.

Las aves en pre postura toleran temperaturas de aguas más elevadas. Una estimación práctica para meses calurosos sería un promedio de 4 litros por día para 10 aves. Esta tiene que estar fresca, y bromatológicamente apta y potable.

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