Después de 20 años los versos echan a volar 

Recomendados 01 de noviembre de 2021 Por Prensa Juan Leyes
El vuelo de aquellas aves no siempre fue sencillo. Algo de este proceso puede verse en Pájaros de brea, que sale a la venta en este 2021 después de tanta postergación.
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El día que llegó una computadora a mi casa me animé a escribir por primera vez unos versos en ella. No recuerdo bien el año, creo que fue en 1996. 

La impresora de puntos hacía un ruido insoportable y a mí me daba mucha vergüenza que mi familia se enterara que estaba escribiendo poesía. Guardaba esos impresos como un tesoro, pero nunca los mostré. Que me leyeran era como mostrarme desnudo. 

Hubo algunos puntos de partida. Recuerdo una película, por ejemplo: “La sociedad de los poetas muertos” (1989), cuyo guión de Tom Schulman ganó un Oscar. Influyó en mi deseo de convertirme en poeta.

En ese tiempo, en mi escuela trabajaba como portero y ordenanza Eusebio “Tito” Lamberti, era el encargado de limpiar a diario y con esmero las aulas y los pasillos del viejo colegio Superior San Martín. Pero en lo que más se esmeraba era en una tarea pedagógica que entonces me marcó: cada vez que terminaba de limpiar un aula, antes de retirarse, “Tito” tomaba una tiza y escribía en todos los pizarrones una frase o un verso extraído de algún poema.  

“Tito” era portero, cinéfilo y bibliotecario, pero sobre todo un gran educador. 

Fue también por aquellos años que decidí leer poesía. En mi casa había muchos libros que compraba mi madre, pero ningún poemario. Con unos ahorros me presenté en una librería de San Francisco con la esperanza de conseguir poemas y me sorprendí con la escasez de libros del género. Con más ánimo de vender que de ayudarme,  el librero me dijo que podía haber algún ejemplar de Federico García Lorca en el inventario y buscó. Desprevenido, me llevé “La zapatera prodigiosa” y “Mariana Pineda”, que no eran poesía, sino dramaturgia. 

Mis versos de aquella época tenían la vaga influencia de los clásicos como Pablo Neruda o Gustavo Adolfo Bécquer, que la profesora de literatura nos daba a leer en algún manual escolar. Esas líneas ensayadas con métrica se perdieron; igual suerte corrió -años más adelante- un viejo cuaderno espiral en el que guardaba algunos poemas y que penosamente extravié en un aula de la Universidad Nacional de Córdoba.

A mis 15 años también recibí un regalo alentador. Mi prima, la artista visual ítalo-argentina Mariana Ferratto, me obsequió un cuaderno pintado a mano que aún conservo. En el interior de la tapa, ella había dibujado un pájaro junto a una frase: “Questo é l’ uccello de la fantasia, ed é pronto a volare con ogni storia che verrá scrita su questo quaderno. Mi raccomando, fallo viaggiare lontano”/ Este es el pájaro de la fantasía y está listo para volar con cada historia que verá escrita sobre este cuaderno. Mi consejo, hazlo volar lejos.

Y así lo hice. Desde entonces no he dejado de escribir. Se acumularon versos en ese cuaderno y también en otras libretas. Algunos maduran en los cajones esperando ser rescatados con el deseo de integrar nuevos libros. 

De los versos de la adolescencia apenas me quedaron cuatro, dos rimas y un par de haikus. En el cuaderno de mi prima reposaron escritos decenas de poemas y algunos de ellos hoy ven la luz después de 20 años. 

El vuelo de aquellas aves no siempre fue sencillo. Algo de este proceso puede verse en Pájaros de brea, que sale a la venta en este 2021 después de tanta postergación.

Con este libro digo que “la virtud de la palabra es el vuelo. Sin embargo, no siempre cumple su misión milenaria y a veces se atasca con sabor a alquitrán en la garganta del que sufre y del que ama. Las tormentas, el frío, la soledad y la ausencia de fogatas en el pecho aquietan a las aves, pero cuando el sol calienta corren los ríos bravos y caudalosos de la palabra”. 

Pájaros de brea es un libro sobre todo eso, mi primer libro de poesía para encontrar la voz justa que evite los nudos; que libere las ganas, las confesiones, la felicidad y la angustia contenidas. Este libro recoge decenas de poemas para soltar lastres y dejar atrás la nostalgia, la tristeza, el miedo a la soledad y la pena por la ausencia del amor.

Los pájaros y los versos echan a volar. 

https://juanleyes.wordpress.com/2021/09/10/despues-de-20-anos-los-versos-echan-a-volar/

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