Jesús Epul: un apadrinador que brilla en las jineteadas de Chubut y sueña con Jesús María

A los seis se montó a un caballo por primera vez y a los diecinueve se inició como jinete. Participó en distintas categorías como crina limpia, gurupa surera y bastos con encimera. Hoy, se destaca por ser uno de los apadrinadores más talentosos de nuestra provincia.

Historias 27/04/2022 Valeria Cayupán
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Jesús Epul nació y se crió en Paso de Indios; hoy reside en Las Plumas, muy cerca de su pueblo natal. En 2011 conoció y se inició en el oficio de apadrinar, es decir, de asistir y rescatar a los jinetes en el campo, rol que cumple y disfruta en la actualidad.

“En aquél año me prestaron un caballo y me dijeron: apadriná. Así empecé; lo hacía de manera gratuita porque me ayudaba muchísimo para aprender y esa práctica fue fundamental. Hoy es un trabajo para mí, cobro por hacerlo y en todo este tiempo me preocupé de conseguir un caballo manso, ligero, porque no todos sirven para apadrinar y si no tenés un buen caballo corrés el riesgo de no poder alcanzar al jinete o que se te caiga”, señaló.

El apadrinador siempre está presente en festivales con jineteada porque su tarea es central: sacar al montador al culminar con el tiempo estipulado y así evitar alguna complicación. Esta acción se realiza en pareja, cada uno cubriendo un flanco del caballo, yendo uno por la derecha y otro por la izquierda. Por eso se conoce a los apadrinadores como “los ángeles de la guarda”. 

La cantidad de apadrinadores en el campo de doma, va a depender de cómo sea el espacio de la jineteada. Cuando suena la campana y sueltan el caballo del palenque, Jesús ya está acomodado y  preparado en su ágil tordillo para cumplir su trabajo con responsabilidad y atención. En ese momento, explicó, comienza el conteo de los segundos durante los cuales el jinete pelea el reservado, para luego intervenir y sacarlo.

“Con el tiempo uno va conociendo a los caballos; sabés cuál va a disparar más; lo esperás en el medio del campo de jineteada… la experiencia, el  tiempo de andar en esto te sirve para conocer a los caballos de cada tropilla”, reconoció.

ENTENDERSE, FUNDAMENTAL

“Por lo general hago yunta con José Parada o con Alexis Tolosa porque ya nos entendemos para trabajar, pero cuando no nos conocemos mucho, hacemos una charla primero para ponernos de acuerdo y definir por qué lado va a ir cada uno, para no chocarnos, cuidar bien al jinete y estar siempre a tiempo los dos, ser equipo es fundamental. Mi única preocupación es que el jinete no se caiga y si eso ocurre, sacarlo lo antes posible para que no ocurra ningún accidente; cuando eso pasa te sentís culpable, porque uno está para sacarlo”, dijo al compartir su mayor preocupación.

Por eso, cuando se le pide algún consejo para quien se inicia en el oficio, su respuesta fue inmediata: “Que lo haga con responsabilidad, que tenga un caballo ligero, manso y confiable, eso es lo principal”, dijo.

Durante este año Jesús participó como apadrinador en jineteadas realizadas en Gobernador Costa, Gaiman, San Martin, Paso de indios y Las Plumas.Y su sueño, como todo amante de las jineteadas y doma, “sería apadrinar en Jesús María”, confió con una sonrisa enorme cargada de esperanza.

Mientras tanto, entre el 30 de abril y el 1° de mayo se realizará la 1era Fiesta del Apadrinador, en Los Altares. Las actividades que están en plena organización son variadas, como tirada de riendas, desafío de tropillas, servicio de taba y baile campero.

En esta fiesta, Jesús Epul junto con José Parada, de José de San Martin, serán los apadrinadores. Una nueva oportunidad, un nuevo festival en tierra chubutense en donde Jesús saldrá al campo con responsabilidad, compromiso y su talento.

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